Ese claro sostenido entre las persianas y el mar. Mar y tierra. Tierra de invierno cubierta de amarillo. Mar, ese amarillo caído de hojas que refleja el sol. Mar y tierra, los dos inciertos y lejanos, intentando decirse algo pero no saben que hablar…
Si estás y escoges quedarte, recuerda entonces las cosas que no sabes, sujétalas bien, no lo dejes escapar, llegará el día en que puedas saberlas.
Si estás, y sabes como amar, recuerda entonces las cosas que das, mantenlas del otro lado, no las haga regresar, llegará el día en que pueda volver a tenerlas.
Si estás y piensas marcharte, recuerda entonces las cosas que quieres, mantenlas vivas, no la dejes callar, llegará el día en que la merezcas.
Porque el amor… no es y no puede ser simple afecto. No se trata de costumbre o de amabilidad. El amor es LOCURA, es el corazón que late a dos mil por hora, la luz que surge de noche en pleno atardecer, las ganas de despertarse por la mañana solo para mirarse a los ojos. El amor es ese grito que ahora la llama y le hace comprender que es hora de cambiar… Él.
… y caen las hojas, y parecen soles, y cae la nieve de espuma sobre el mar. Y los dos están juntos que parece un final… pero saben que es el final de un día distinto… y saben que volverán a verse… quién sabe cuándo… pero volverán.
Demasiado bonito...
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